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Mostrando entradas de junio, 2026

Alquimia Ancestral: El Prefacio Prohibido

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  Cuando escribí  La Tinta Ancestral, Una Historia de Alquimia , sabía que el Prefacio no podía ser una introducción común. Tenía que ser un umbral, un alumbramiento. En las páginas del libro, este texto nos llega a través de un personaje clave: Fenáreta .  (heredera conceptual de aquella partera de la antigüedad, su nombre es el de la madre de Sócrates, matrona de profesión).  Nuestra Fenáreta no trae al mundo cuerpos, sino el manuscrito que custodia la memoria del origen. Su oficio, como el de la antigua mayéutica, es el arte de dar a luz la verdad que ya habita en el alma del lector. Hoy, ese manuscrito y ese alumbramiento han cobrado vida de forma audiovisual en la pieza: Alquimia Ancestral: El Prefacio Prohibido . (Enlace al texto de dicho prefacio ) ¿Cómo dar forma a lo que está "ajeno al tiempo y al lugar" ? ¿Cómo plasmar visualmente el aleteo sagrado del pájaro Bennu o el abrazo eterno de las dos serpientes que devoran sus colas en una simetría perfecta?...

El Crisol del Silencio

Caminaba sin dejar más huella que un leve aroma a azafrán y ceniza húmeda. Para el mundo, su nombre era Al-Jidr, un tejedor de alfombras que cruzaba las llanuras de Anatolia y los mercados de Alepo; para el fuego de su pecho, el nombre era un secreto impronunciable. En su interior, el azufre rojo ya había desposado al mercurio volátil; la Luna se había disuelto en el abrazo de oro del Sol. El rey y la reina reposaban en el tálamo de su alma, transmutados en una sola carne transparente. Pero el oro más puro no brilla hacia afuera; se disfraza de plomo para no herir los ojos de los ciegos. En un callejón de Fez, donde el agua de los pozos murmura versos antiguos, un teólogo de mirada severa y turbante inmaculado detuvo su paso. El erudito, intuyendo una hondura extraña en los ojos del viajero, le preguntó: —Dime, caminante, ¿dónde termina la ley de Dios y dónde empieza el abismo del hombre? Al-Jidr sonrió, y su voz sonó como dos piedras de río chocando en el fondo de un pozo: —La ley es ...

Lux obnubilata

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 Conservamos textos que no fueron escritos para ser leídos en el frío aislamiento de la mente, sino para ser cantados por el alma. Cuando Fra Marcantonio Crassellame Chinese —pseudónimo tras el que se ocultaba el ingenio del marqués Francesco Maria Santinelli— dio a la imprenta su Lux obnubilata suaptè naturâ refulgens en la Venecia de 1666, no solo nos legó un tratado de filosofía hermética; nos entregó una partitura mística oculta en el ritmo y la métrica de sus versos. Para Crassellame, la verdad no se revela a través de la árida especulación, sino a través de la belleza lírica. Su obra pretende recordarnos que la chispa divina, la Luz Inmortal, habita exiliada y oscurecida ( obnubilata ) bajo las densas nubes de la materia y el ego humano. El trabajo del operario no es fabricar oro vulgar, sino disipar esas tinieblas para que la luz interior vuelva a refulgir por su propia naturaleza . Os muestro, por fin, el primer canto de  de la  Lux obnubilata,  conocido en ...