La Piedra Filosofal explicada por la Tinta Ancestral

 

La Tinta Ancestral se siente cómoda construyendo párrafos en novelas de literatura fantástica, ciencia ficción o realismo mágico, dejando que el narrador o los personajes reflexionen sobre temas trascendentes íntimamente ligados a la aventura.  La política, la religión y las dudas que nos causan, las creencias, la psicología y los padecimientos de almas gobernadas por dioses arquetipos se usan como materia prima para este relato sobre la Piedra Filosofal, que intenta profundizar más allá de lo que habitualmente se conoce: la transmutación del plomo en oro o lo que escribió sobre este asunto J. K. Rowling en su primer libro de Harry Potter. Los alquimistas, aquellos antiguos filósofos, que en su investigación encontraron una fuente de conocimiento precursora de la química y otras ciencias útiles en la actualidad, se comunicaban en un lenguaje rico en ocultos sentidos; manuscritos con extrañas imágenes, cartas a discípulos donde descubren secretos que a su vez encierran otros secretos... Pero la Tinta Ancestral no es una novela que cuente la historia de aquellos tiempos renacentistas, es contemporánea, transcurre entre los años 1963 y 2010 y en lugares concretos, aunque nuestra imaginaria línea del tiempo pudiera ser trascendida hacia un Ahora libre de ataduras temporales… En la contraportada del libro se dice:

Desde  niño, la imaginación de Alain le lleva a tener visiones 
con las que ha de convivir a lo largo de su vida. Los encuentros 
con algunos personajes reales y otros míticos le van introduciendo 
en una trama cuya transcendencia nos implica a todos. Este relato 
es una aventura en la que se conjugan herméticos misterios, 
escenarios teosóficos, indagaciones religiosas, ciencia ficción 
y psicología, e inicia al lector en el lenguaje usado por los
 alquimistas en la explicación de su Obra y del Mundo.

Ese lenguaje de pájarosusado por alquimistas de cualquier parte del planeta, es universal del mismo modo que  lo es la filosofía perenne contenida en los textos sagrados: las perlas del Corán que el sufismo hace brillar, o la inteligente y sagaz lectura cabalista de la Torá. La Alquimia europea, con la Gran Obra que nos propone para obtener la Piedra Filosofal, goza de orígenes aristotélicos y pitagóricos sin perder los genes de Hermes, el Toth de los egipcios. Es para el occidental un lenguaje familiar a pesar de su ocultismo y sirve para definir la rectificación (el Tikún) de la cabalá o la pureza buscada por los sufis; de similar manera los alquimistas, presentes entre musulmanes, judíos y cristianos, representan en la Piedra Filosofal el perfeccionamiento de la Materia por sublimación, es decir, a través de su parte más volátil: el conocimiento esencial, el "que es" revelado gracias al  "por qué" de las propiedades de la Materia,  pues nunca perdamos de vista que esta Piedra es de los Filósofos, de los que aman a Sabiduría hija de su madre Razón y de su padre Intuición.

A.Arnau



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